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Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que el butirato sódico a una dosis de 100 mg/kg previene las alteraciones de la fuerza y coordinación muscular en un modelo de distrofia de Duchenne (DMD), en un efecto de magnitud similar al producido por deflazacort, terapia estándar en la enfermedad. En ...
Un equipo internacional de investigadores ha descubierto que el butirato sódico a una dosis de 100 mg/kg previene las alteraciones de la fuerza y coordinación muscular en un modelo de distrofia de Duchenne (DMD), en un efecto de magnitud similar al producido por deflazacort, terapia estándar en la enfermedad. En el análisis transcriptómico del músculo gastrocnemio los científicos hallaron que cualquiera de los dos fármacos restaura la expresión de genes esenciales en la autofagia, o proceso de reciclado de las proteínas celulares, lo que fue acompañado por la supresión de los genes de las citoquinas proinflamatorias IL-6 y TNF-alfa, así como el de la ciclooxigenasa-2, enzima considerado como diana terapéutica en la reducción de la inflamación. El estudio también demostró que tanto el butirato como deflazacort previenen el incremento de los niveles plasmáticos de los dos principales endocanabinoides, así como la expresión muscular de sus receptores CB1 y CB2.
Vincenzo Di Marzo, investigador del Instituto de Química Biomolecular italiano y director del estudio, afirma que este último efecto es relevante porque recientemente se ha dado a conocer la disfunción del sistema endocanabinoide en el desarrollo de la DMD. En efecto, un estudio previo de su propio laboratorio ya había demostrado que el receptor CB1 es crítico en el incremento de la carga inflamatoria y en la reducción de la formación de miotubos, los cuales regeneran el músculo. En consonancia con esta observación, el bloqueo de este receptor con rimonabant en el actual estudio restauró la expresión de uno de los genes clave en la autofagia. La desregulación de este último proceso pudo ser también demostrada en biopsias de pacientes, en las que el tratamiento in vitro con butirato o rosiglitazona restauró parcialmente esta función celular. Di Marzo concluye que la regulación de la microbiota intestinal mediante la suplementación con ácidos grasos de cadena corta, tales como el butirato, podría constituir una valiosa adición a las terapias actuales en la DMD, a menudo poco eficaces.