Los virus de la gripe aviar suponen una amenaza cada vez mayor con el potencial de adaptarse a los seres humanos y desencadenar futuras pandemias. En este terreo, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) y la Autoridad Europea de ...
Los virus de la gripe aviar suponen una amenaza cada vez mayor con el potencial de adaptarse a los seres humanos y desencadenar futuras pandemias. En este terreo, el Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) y la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA, por sus siglas en inglés) han difundido un informe científico que evalúa las mutaciones del virus de la gripe aviar y su potencial para propagarse a los seres humanos, junto con recomendaciones para los sectores de la salud pública y animal, bajo el enfoque 'One Health'.
"Los acontecimientos mundiales exigen que nos mantengamos alerta y nos aseguremos de que Europa esté preparada para responder a la amenaza de la gripe aviar. Disponer de planes de preparación sólidos es fundamental para proteger la salud pública en Europa", señaló, al respecto, la directora del ECDC, Pamela Rendi-Wagner.
A nivel mundial, los casos humanos siguen siendo poco frecuentes, y la mayoría se deben a los virus A(H5N1), A(H5N6), A(H7N9) y A(H9N2), que se encuentran entre los subtipos que tienden a tener un mayor número de rasgos adaptativos.
La vigilancia integral de los virus de influenza aviar que se centra en las mutaciones adaptativas con la secuenciación del genoma completo en animales y seres humanos es esencial para la detección temprana de los virus de influenza aviar zoonóticos y la aplicación eficiente de medidas de control.
Mutuaciones de riesgo
Al respecto, los expertos generaron una lista completa de mutaciones, identificando 34 mutaciones principales asociadas con cinco rasgos fenotípicos que podrían aumentar la posibilidad de que los virus de la gripe aviar se transmitan a los humanos: aumento de la especificidad hacia receptores mamíferos: Mutaciones en la proteína HA (por ejemplo, HA:156A, HA:222L) que facilitan la unión del virus a células humanas; mayor estabilidad del virus en ambientes mamíferos; Mutaciones como HA:222L, que permiten al virus sobrevivir mejor en condiciones típicas de mamíferos; incremento en la actividad de las polimerasas virales; Mutaciones en las proteínas PA y PB2 (por ejemplo, PB2:627K, PB2:701N) que potencian la replicación del virus en huéspedes mamíferos; evasión de la inmunidad innata; Mutaciones en proteínas como MP1 y NP (por ejemplo, NP:100V, NP:313Y) que ayudan al virus a evitar las defensas del sistema inmunológico; y alteración del segundo sitio de unión al ácido siálico en la neuraminidasa; y Mutaciones como NA:399R, que podrían afectar la capacidad del virus para propagarse.
El dictamen científico también identifica cómo la adaptación de los virus de la gripe aviar a los mamíferos puede estar impulsada por factores como las mutaciones genéticas, la mezcla de material genético entre virus y la interacción con la respuesta inmunitaria del huésped, junto con factores extrínsecos que pueden aumentar la probabilidad de transmisión a los seres humanos, como las actividades humanas y los cambios ambientales que aumentan el contacto entre la fauna silvestre, las aves de corral, el ganado y los seres humanos. La agricultura de alta densidad, las prácticas de bioseguridad deficientes, la deforestación, la urbanización y el comercio mundial amplifican el riesgo de contagio de los animales a los seres humanos.
Aunque las mutaciones descritas merecen atención especial por su posible impacto en el potencial zoonótico del virus, desde dichos organismos se considera crucial continuar investigando otras mutaciones y rasgos fenotípicos que aún no han sido estudiados en profundidad. La compilación y el intercambio de datos genómicos representan un avance importante, pero se necesitan más estudios para refinar el análisis y actualizar la lista de mutaciones a medida que surja nueva evidencia.
"Nuestro trabajo identifica mutaciones clave vinculadas a una posible propagación a los humanos, lo que requiere una detección y una respuesta rápidas. La colaboración y el intercambio de datos a lo largo de la cadena de actores involucrados siguen siendo esenciales para hacer frente a situaciones emergentes", afirmó el director ejecutivo en funciones de la EFSA, Bernhard Url.
Recomendaciones clave
Con respecto a las recomendaciones clave incluidas en el informe científico se destacan:
-Análisis genético: utilizar la secuenciación genética para detectar de forma temprana mutaciones o adaptaciones de virus a mamíferos. Invertir en sistemas para identificar rápidamente virus emergentes y mutaciones que permitan la propagación de animales a humanos.
-Vigilancia animal: controlar los mamíferos enfermos o muertos vinculados con aves, aves de corral o mamíferos silvestres infectados. Realizar un seguimiento de enfermedades inexplicables durante períodos de alto riesgo y zonas con gripe aviar.
-Vigilancia de la salud pública: realizar pruebas a las personas expuestas y enviar muestras de forma sistemática para identificar mejor el subtipo de gripe. Durante los brotes en animales, los hospitales deben reforzar la vigilancia y el control, especialmente durante los picos de la temporada de gripe, cuando aumenta el riesgo de mezcla de material genético entre virus.
-Medidas de prevención: Implementar medidas de bioseguridad sólidas en las granjas, capacitar al personal, vacunar a las aves de corral y preparar planes de respuesta ante brotes. Asegurarse de que las personas en riesgo sigan las pautas de vacunación contra la influenza y de tratamiento antiviral.
-Medidas de preparación en materia de salud pública: Sensibilizar a los grupos de alto riesgo y al público en general, y formar a los trabajadores sanitarios para que reconozcan y manejen la gripe aviar. Garantizar planes de respuesta coordinados para los casos humanos. Elaborar directrices y procedimientos operativos estándar para la realización de pruebas a las personas expuestas y a los contactos de los pacientes, incluidos protocolos preventivos. Garantizar planes de respuesta coordinados para los casos humanos como parte de los planes nacionales de prevención, preparación y respuesta.