Estado: Finalizado
Por el Dr. Daniel Laorden Escudero, del Hospital Universitario La Paz El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias, caracterizada por hiperrespuesta bronquial y obstrucción variable al flujo aéreo1. Se clasifica en fenotipos basados en diversas etiologías, como factores genéticos y ambientales. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ...
Por el Dr. Daniel Laorden Escudero, del Hospital Universitario La Paz
El asma es una enfermedad inflamatoria crónica de las vías respiratorias, caracterizada por hiperrespuesta bronquial y obstrucción variable al flujo aéreo1. Se clasifica en fenotipos basados en diversas etiologías, como factores genéticos y ambientales.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el asma afecta al 3% de la población mundial2,3, y en España la incidencia es similar, con un 2-3%3. La prevalencia varía según la edad, alcanzando el 10-13% entre adolescentes y un 2% en población laboral (16-64años)4,5.
Dada su alta prevalencia y el riesgo de exacerbaciones, es vital alcanzar y mantener el control de la enfermedad, lo que requiere un tratamiento adecuado.
Para lograrlo, los médicos de Atención Primaria evalúan los síntomas diarios y ajustan el tratamiento farmacológico, junto con medidas de control ambiental y educación, para prevenir exacerbaciones que puedan reducir la función pulmonar1.
MEDIDAS NO FARMACOLÓGICAS
Se ha demostrado que los pacientes asmáticos que fuman presentan síntomas más graves y una peor respuesta al tratamiento. Por tanto, se recomienda el cese completo del tabaquismo7,8.
En casos de asma alérgica, es fundamental evitar los alérgenos o, en su defecto, considerar la inmunoterapia con extractos alergénicos, que ha demostrado eficacia en pacientes con sensibilización concomitante.9,10.
Estas medidas deben considerarse en pacientes con asma moderada y grave, ya que han demostrado reducir las complicaciones graves asociadas11,12.
La educación del paciente asmático es esencial para fomentar el autocuidado y mejorar el cumplimiento terapéutico. Los pacientes desarrollan habilidades para gestionar su enfermedad de manera proactiva, lo que ayuda a reducir las exacerbaciones y las consultas médicas13,14.
MEDIDAS FARMACOLÓGICAS
El tratamiento farmacológico debe seguir un plan global, ajustado continuamente según el grado de control del asma. Esto requiere reevaluaciones periódicas del paciente para ajustar la terapia según sea necesario.
Se ha desarrollado un sistema de escalones que facilita el manejo de la enfermedad asmática. Si el paciente no está bien controlado, se aumenta el escalón terapéutico, mientras que si se logra un control adecuado, el tratamiento se reduce gradualmente para determinar el mínimo necesario1.
Escalón 1:
Se recomiendan tratamientos a demanda como glucocorticoides inhalados (GCI) combinados con formoterol o salbutamol, aprovechando el potencial antiinflamatorio de los GCI. El uso frecuente de SABA (más de dos veces al mes) indica un control inadecuado del asma, lo que exige un ajuste en el tratamiento de mantenimiento1.
Escalón 2:
En este nivel, el tratamiento preferido son los GCI en dosis bajas, administrados diariamente. Se recomienda el uso de combinaciones como budesonida/formoterol, que permiten tanto el mantenimiento como el rescate, bajo la pauta de terapia MART1.
Escalón 3:
Para pacientes con control insuficiente en el escalón 2, se recomienda combinar GCI en dosis bajas con un beta-2 adrenérgico de acción prolongada (LABA). Las guías clínicas desalientan el uso de LABA en monoterapia debido a su falta de impacto sobre la inflamación subyacente del asma1.
Escalón 4 y 5:
El tratamiento en estos escalones incluye GCI en dosis medias o altas junto a LABA. En pacientes con asma más grave, puede añadirse un anticolinérgico de acción prolongada (LAMA) o, en algunos casos, antibióticos como la azitromicina1.
Escalón 6:
En pacientes con asma grave no controlada, puede considerarse el uso de terapias biológicas, siempre tras una evaluación especializada. En caso de fracaso terapéutico, se opta por glucocorticoides sistémicos, aunque debido a sus numerosos efectos adversos, debe limitarse su uso1.
INHALADORES
Los fármacos inhalados son la vía de elección en el tratamiento del asma debido a su acción rápida y local, y su perfil de efectos sistémicos reducidos. Existen diversos dispositivos (pMDI, BAI, DPI, nebulizadores) y la correcta técnica de uso es fundamental para asegurar su eficacia.
Es esencial que los profesionales sanitarios eduquen a los pacientes en la técnica de inhalación y supervisen su uso periódicamente, ya que los errores comunes pueden reducir la efectividad del tratamiento. Siempre que sea posible, debe usarse un único tipo de dispositivo para evitar confusiones16.
CONCLUSIONES
El objetivo del tratamiento del asma es alcanzar y mantener el control de los síntomas con el mínimo tratamiento farmacológico necesario. El sistema de escalones ayuda a los profesionales sanitarios a ajustar la terapia de forma dinámica. Es igualmente importante reforzar las medidas no farmacológicas, como la educación del paciente, para reducir exacerbaciones y mejorar la calidad de vida.
BIBLIOGRAFÍA