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La relación entre salud mental y obesidad es bidireccional

Es una enfermedad crónica y compleja en la que intervienen múltiples factores. Nuestra relación con la comida se moldea desde la infancia. La obesidad afecta a una de cada cinco personas en España. Médicos y pacientes, junto a Novo Nordisk, llaman a la acción social frente su impacto sobre la salud mental y cardiovascular. Es necesario un abordaje holístico que implique a diferentes profesionales de la salud.
03/03/2025

Se puso corazón a la obesidad. En la víspera del Día Mundial de la Obesidad, cuyo lema este año es Changing Systems. Healthier Lives, la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), la Asociación Nacional de Personas que viven con Obesidad (ANPO) y Novo Nordisk analizaron este lunes la realidad de las ...

Se puso corazón a la obesidad. En la víspera del Día Mundial de la Obesidad, cuyo lema este año es Changing Systems. Healthier Lives, la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO), la Asociación Nacional de Personas que viven con Obesidad (ANPO) y Novo Nordisk analizaron este lunes la realidad de las personas con esta enfermedad desde una perspectiva sistémica que involucra a toda la sociedad para lograr un cambio profundo en el abordaje de la obesidad. Desde el corazón de Madrid, invitaron a descubrir cuáles son los diferentes perfiles psicológicos de las personas con obesidad y la manera más adecuada de responder ante sus diferentes realidades.

El Dr. Francisco Pajuelo, director médico de Novo Nordisk España, destacó que la obesidad es una enfermedad de la que se habla mucho, pero "probablemente la persona que la sufre tenga menos repercusión. Nos falta avanzar en la repercusión de la persona que la sufre", afirmó. Afecta a una de cada cinco personas en España. La idea es tener más presente a la persona que la padece y ayudarle a sobrellevarla. Desde 1990, la obesidad se ha multiplicado. Para 2030, se calcula que habrá más de 1.500 millones con ella en el mundo. Hay que hacer la reflexión de si contribuimos a reducir la carga emocional a las personas con ella.

"El interés por la obesidad en la población se va incrementado", comentó el Dr. Albert Lecube, editor de la revista BMI en la Junta directiva de la SEEDO y jefe de Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario Arnau de Vilanova (Lleida). Recordó que es una enfermedad crónica y compleja en la que intervienen múltiples factores. Lo malo es que sigue siendo infradiagnosticada y, a menudo, interpretada como una falta de voluntad de la persona, hay cierto estigma social. Uno de los síntomas es la sensación de hambre. La regulación del apetito puede estar alterada en las personas con obesidad.

Hay que profundizar en el mejor conocimiento de los mecanismos del hambre. Hay tres tipos de hambre; de supervivencia u homeostática (cuando llevamos tiempo sin comer), emocional o hedónica (impulsada por la búsqueda de placer y recompensa) y ejecutiva (cuando decidimos comer o no comer). En la última, entra en juego la educación alimentaria. Teniendo en cuenta estos mecanismos, "la relación con la comida se construye desde la infancia". El 95 % de los hábitos alimentarios se adquiere antes de los diez años. Es cuando el cerebro establecer entre la comida y las emociones. Es necesario un abordaje holístico que implique a diferentes profesionales de la salud. Los niños con obesidad en su mayoría se convertirán en adultos con obesidad. Mencionó el cerebro hambriento, el intestino hambriento y la alimentación emocional o impulsiva. Remarcó que la obesidad es una enfermedad compleja, que no es sólo cuestión de cosas ingeridas y gastadas y que "nuestra relación con la comida se moldea desde la infancia".

Por su parte; el Dr. Santos Solano, psicólogo sanitario y coordinador del Grupo de Trabajo de Psicología y Obesidad de SEEDO, se centró en empatizar, en acercar cómo viven las personas con obesidad la realidad. "La relación entre salud mental y obesidad es bidireccional", alegó. Expuso los casos de diferentes perfiles psicológicos. El primero fie de un niño de diez años con obesidad infantil en un entorno familiar inestable. Advirtió de que cada caso de obesidad infantil puede ser diferente. Los niños con ella presentan más riesgo de sufrir acoso que los que no la tienen. Hay que evitar responsabilizar al niño y a su familia e incidir en la importancia de incorporar un estilo de vida saludable para una salud integral evitando las dietas restrictivas y los alimentos prohibidos. La obesidad es algo que interactúa con el contexto y por eso pidió a los docentes estar en alerta.

El segundo perfil de una chica de 16 años con estigmatización social en la adolescencia. Desde hace un año, prueba de todo para perder peso. De hecho, ha eliminado grupos enteros de comida. Esto le lleva a comer de manera impulsiva, lo que deriva en ansiedad social por miedo a la crítica o discriminación. Ella piensa que, cuando pierda peso, conseguirá tener la vida deseada. "Ser víctima del estigma social tiene consecuencias directas sobre nuestra salud", subrayó. El 54 % de las personas con obesidad ha sufrido estigma por parte de sus compañeros. Hay que valorar el impacto sobre la salud física y emocional de quien tiene obesidad.

El tercer perfil fue el de un varón de 42 año con obesidad y depresión. En las mañanas, se levanta sin energía. La comida se ha convertido en un refugio emocional. Vestirse y tareas como atarse los cordones cada vez son más difíciles. Ha intentado varias veces cambiar su estilo de vida, pero siente que fracasa y eso hace que abandone cualquier intento en pocos días. Recalcó la relación bidireccional entre la obesidad y depresión. La alimentación emocional es una herramienta a corto plazo útil para regular emociones. Propuso evitar analizar y tratar la obesidad como un problema exclusivamente relacionado con la alimentación. Hay que entender y trasladar la complejidad de la asociación bidireccional entre obesidad y depresión.

El último perfil fue el de una mujer de 33 años con obesidad por trastorno de conducta alimentaria (TCA). No disfruta de las comidas en compañía y las noches se convierten en momentos de atracones. Tiene baja autoestima. El que en la revisión de salud del trabajo le hayan animado a perder peso le hace sentir una fracasada. Se ha aislado de reuniones donde la comida pueda tener cierto protagonismo. Muchas veces hay otros trastornos como el del atracón. Hay que empezar a ver los trastornos de conducta alimentaria dentro de la obesidad como algo que requiere un tratamiento especializado. Hay muchas variables de carácter psicológico. Cuidar la salud física será emocional, pero hay que hacer un auténtico tratamiento, una intervención del Trastorno de Salud Mental.

La voz y la visión de las personas con obesidad la dio Federico Luis Moya, presidente de ANPO. "Hay que hablar de enfermedad crónica y multifactorial. Me operé hace diez años de una cirugía bariátrica. Yo debo tener un constante equilibrio a diario. Uno de los apoyos que necesitamos es el del hogar", contó. Animó a que se ponga la visión del paciente experto en las unidades multidisciplinares. Recordó que hay más de 200 comorbilidades asociadas. A su juicio, "toda persona que decida tomar riendas de su enfermedad debería pasar por un psicólogo". Él fue una persona que empezó a tener problemas con la obesidad en la adolescencia. Llegó a tener que despertar a su padre para que le atara los cordones para poder ir a trabajar. Su cambio de chip fue precisamente el no atarse los cordones. El acompañamiento, "comprender y entender", es fundamental. Hay que ayudar entre todos a las personas que viven con obesidad y que acudan a los profesionales de la salud, con tratamientos basados en la evidencia científica. Puntualizó que "hay que hablar de obesidades". Por supuesto, introducir el aspecto del corazón. Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa del fallecimiento de las personas con obesidad.

Autor: IM Médico
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