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La microbiota vaginal es un ecosistema que debe estar equilibrado para proteger frente a microorganismos patógenos. Es un sistema complejo, dinámico y que depende de las hormonas. En ella predomina la especie de Lactobacillus, su abundancia en esta microbiota es un indicador de buena salud vaginal. La Dra. Mariella Lillue, ginecóloga ...
La microbiota vaginal es un ecosistema que debe estar equilibrado para proteger frente a microorganismos patógenos. Es un sistema complejo, dinámico y que depende de las hormonas. En ella predomina la especie de Lactobacillus, su abundancia en esta microbiota es un indicador de buena salud vaginal.
La Dra. Mariella Lillue, ginecóloga y directora médica de la Clínica Palacios, ofreció una ponencia en el marco de las XXII Jornadas Nacionales HM Gabinete Velázquez de Ginecología y Obstetricia (ver IM Médico) en la que abordó la "evidencia de los probióeticos en vulvovaginitis a lo largo de toda la vida de la mujer".
Tras hacer un recorrido por las variaciones que se producen en la microbiota vaginal en las diferentes etapas de la vida de la mujer, se detuvo en los principales factores que pueden alterar dicha microbiota y que puede acabar ocasionando una vulvovaginitis. Desde múltiples parejas sexuales hasta las relaciones sexuales sin barrera, las duchas vaginales, factores estresantes, pasando por hábitos como el tabaco, el uso de fármacos inmunosupresores y los antibióticos de amplio espectro que es conocido que alteran la microbiota vaginal.
La pérdida de equilibrio de ese ambiente vaginal trae consigo el aumento de infecciones vulvo-vaginales, que representan casi el 20% de las consultas de ginecología, y dentro de este grupo destacó la vulvovaginitis candidiásica. Con respecto a estas patologías, más del 60% de las pacientes mencionan dolor, disconfort durante estos episodios, pero, además, el 50% aluden a ansiedad y depresión , sobre todo en las recurrencias, todo lo cual altera sus actividades diarias y su calidad de vida.
Los probióticos, aliados de la microbiota vaginal
En otro momento de su intervención se refirió a los probióticos como organismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, confieren un beneficio para la salud del hospedador. En este caso van a contribuir al restablecimiento de la microbiota vaginal. En concreto, como explicó la Dra. Lillue, "lo que van a hacer es acidificar el medio, producir peróxido de hidrógeno para inhibir a los patógenos, y permitir que los lactobacilos propios de la microbiota proliferen en la vagina de la mujer y ejerzan un papel protector".
Con respecto a su vía de administración la más frecuente es la oral aunque van surgiendo probióticos, en diversas presentaciones, para aplicar a través de la propia vagina, con la ventaja que estos últimos se pueden usar en menor dosis y en un período menos prolongado: al menos 7 días mientras la vía oral requiere un mínimo de 10 días.
En conclusión, como expuso esta ginecóloga, "los probióticos van a ayudar a restaurar ese microbioma, tanto como tratamiento coadyuvante como para evitar recurrencias". Lo más importante de todo, según remarcó la Dra. Lillue, es tener en cuenta que no todos son iguales, por lo que habrá que fijarse adecuadamente en su composición, concentración, pauta posológica y vía de administración.