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Las enfermedades fúngicas abarcan desde infecciones localizadas y superficiales hasta las enfermedades fúngicas invasivas que tienen una incidencia global menor pero con tasas de mortalidad inaceptablemente altas, a menudo a menudo superiores al 50%, Se calcula que hay más de 6,5 millones de infecciones fúngicas invasoras (IFD) que causan 3,8 millones ...
Las enfermedades fúngicas abarcan desde infecciones localizadas y superficiales hasta las enfermedades fúngicas invasivas que tienen una incidencia global menor pero con tasas de mortalidad inaceptablemente altas, a menudo a menudo superiores al 50%, Se calcula que hay más de 6,5 millones de infecciones fúngicas invasoras (IFD) que causan 3,8 millones de muertes anuales en todo el mundo. Estas patologías afectan, sobre todo, a pacientes graves y a quienes tienen sistemas inmunitarios debilitados, como quienes se someten a quimioterapia contra el cáncer, viven con el VIH y han recibido trasplantes de órganos.
Otros factores de riesgo importantes para las IFD son insuficiencia renal, la diabetes mellitus, el uso prolongado de antibacterianos, la hemodiálisis, la nutrición parenteral, el uso de corticosteroides, la ventilación mecánica y las intervenciones quirúrgicas.
Ejemplos de IFD que suscitan grave preocupación son las causadas hongos patógenos prioritarios señalados y descritos en la lista de patógenos fúngicos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Entre los identificados como de prioridad crítica se encuentran: Cryptococcus neoformans, Aspergillus fumigatus, Candida auris y Candida albicans.
Estancamiento terapéutico
Sin embargo, el desarrollo de productos para diagnosticar las IFD y para susceptibilidad a los antifúngicos ha ido a la zaga de los avances realizados en otros ámbitos como el de las infecciones bacterianas. "No solo es insuficiente la disponibilidad de nuevos fármacos antimicóticos y diagnósticos, sino que también existe una carencia en las pruebas fúngicas, sobre todo en los países de ingresos bajos y medianos. Esta brecha diagnóstica también dificulta el acceso a los tratamientos adecuados", señaló, al respecto, la subdirectora general interina de la OMS para la Resistencia a los Antimicrobianos, Dra. Yukiko Nakatani.
La OMS recomienda invertir en vigilancia mundial, ampliar los incentivos financieros para el descubrimiento y desarrollo de medicamentos, financiar la investigación básica para ayudar a identificar objetivos nuevos y no explotados en hongos para medicamentos, e investigar tratamientos que funcionen mejorando la respuesta inmunitaria de los pacientes.
En la misma línea, el informe de la OMS sobre medicamentos antimicóticos/antifúngicos, difundido recientemente, tiene como objetivo ofrecer una visión general del panorama actual de la investigación y el desarrollo (I+D) y fomentar el desarrollo de agentes antimicóticos para las necesidades médicas más urgentes no satisfechas. La revisión también destaca algunas de las limitaciones financieras y técnicas asociadas con la I+D actual de fármacos antimicóticos, incluyendo problemas de acceso y disponibilidad, especialmente en entornos de bajos recursos.
En el documento se destaca que, en la última década, solo cuatro nuevos medicamentos antimicóticos han sido aprobados por las autoridades reguladoras de los Estados Unidos, la Unión Europea y China. Actualmente, nueve medicamentos antimicóticos se encuentran en desarrollo clínico para su uso contra los hongos más peligrosos para la salud, como se detalla en el FPPL.
Sin embargo, solo tres candidatos se encuentran en la fase 3, la etapa final del desarrollo clínico, lo que significa que se esperan pocas aprobaciones durante la próxima década. Veintidós fármacos se encuentran en desarrollo preclínico, una cantidad insuficiente para alimentar una cartera de productos clínicos, considerando las tasas de abandono, los riesgos y los desafíos asociados con las etapas iniciales del desarrollo.
Respecto a los problemas con los tratamientos antimicóticos actuales se señalan efectos secundarios graves, interacciones farmacológicas frecuentes, formas farmacéuticas limitadas y la necesidad de hospitalizaciones prolongadas. El informe destaca la urgente necesidad de medicamentos antimicóticos más seguros, lo que posiblemente reduciría la necesidad de monitorización continua de medicamentos.
Según se indica en el informe, también se necesitan medicamentos antimicóticos eficaces contra una amplia gama de infecciones graves causadas por patógenos fúngicos prioritarios. Los niños están particularmente desatendidos, con pocos ensayos clínicos que exploren la dosificación pediátrica y formulaciones apropiadas para su edad.
Por otra parte, tal como se apunta desde la Agencia de Salud de la ONU, el personal sanitario suele carecer de conocimientos suficientes sobre las infecciones fúngicas, así como sobre el impacto de la resistencia de los hongos a los tratamientos, lo que limita su capacidad para realizar las pruebas necesarias para determinar el tratamiento adecuado. Al respecto, la OMS insiste en fortalecer la respuesta mundial contra las enfermedades fúngicas invasivas y la resistencia a los antifúngicos.