47 El futuro de la atención médica pasa por nuevas tecnologías que generen y proporcionen intervenciones directas hacia los pacientes. Poco a poco, una nueva área en el espectro de los tratamientos médicos va penetrando sigilosamente en el sistema sanitario tradicional. Se trata de las terapias digitales (DTx), herramientas que pretenden convivir con las prácticas clínicas tradicionales. Este campo apunta a ser muy prometedor, sobre todo, para enfermedades complejas, crónicas y progresivas. No en vano, el mercado global de terapias digitales alcanzó un valor aproximado de 8.188 millones de euros en 2023 y se espera que experimente un crecimiento exponencial en los próximos años. Con una tasa de crecimiento anual estimada del 31,5 %, esta área podría superar los 107.000 millones de euros para 2032. Las DTx están consideradas intervenciones terapéuticas basadas en software que se utilizan para prevenir, manejar o tratar trastornos médicos y psicológicos, combinando tecnología y conocimiento clínico. Así, estas aplicaciones se valen de herramientas como la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y la realidad virtual para proporcionar apoyo clínico a los pacientes, siendo accesibles a través de una variedad de dispositivos inteligentes. Se suelen utilizar de forma independiente o en combinación con otras terapias para optimizar la atención al paciente y los resultados sanitarios. “La terapia digital es, sin duda, una parte de la salud digital, y debe sustentarse en evidencia clínica y resultados en vida real. De hecho, ya se está aplicando per se o como complemento de otras terapias farmacológicas”, de acuerdo con el Dr. Jordi Martínez, adjunto de la Dirección Estratégica Digital y Datos del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona, y presidente de la Sociedad Catalana de Salud Digital (SCSD), de la Academia de Ciencias Médicas de Catalunya. Lo que se persigue con estos tratamientos son efectos ‘terapéuticos’ similares a los medicamentos y a los dispositivos médicos tradicionales. Es por ello que, como recalcan los expertos consultados, deben estar basadas en la evidencia científica. “Es ahora cuando están comenzando a dar su mayor salto. Por un lado, se empiezan a impulsar más las nuevas tecnologías y se observa como las aplicaciones con ayuda de la inteligencia artificial pueden multiplicar los usos y los beneficios hacia nuestros pacientes”, según expone, en este contexto, el Dr. Carlos Escobar, coordinador científico del Consorcio DTx y miembro de la Sociedad Española de Cardiología (SEC). Utilidad real de las terapias digitales El campo de aplicación clínica de DTx se orienta hacia la prestación de servicios de salud personalizados, ya que su diseño está adaptado a las necesidades de cada paciente, al proporcionarse, principalmente, a través de dispositivos inteligentes, muchos de ellos presentes en la vida diaria del usuario. De acuerdo con el Dr. Escobar, “hay variedad de terapias digitales para distintos tipos de patologías que, incluso, pueden aportar, en algunos casos, mayor eficacia que otros tratamientos convencionales. Una de sus principales ventajas es que permiten una ‘individualización real’ en el procedimiento terapéutico”. Así, estas técnicas se pueden utilizar como tratamiento independiente o en combinación con otros más convencionales, o también con determinados dispositivos físicos u otros mecánicos o sensoriales. Actualmente, estas aplicaciones están enfocadas, principalmente, a la salud mental y patologías crónicas como diabetes. En este caso, por poner un ejemplo, “hay terapias digitales basadas en inteligencia artificial que indican la dosis de insulina que el paciente se tiene que administrar para evitar hipoglucemias y tener un buen control de la enfermedad, también ayudan a controlar los factores de riesgo como la presión arterial, el colesterol, entre otros”, como explica el Dr. Escobar. Asimismo, añade, “se pueden usar para dejar de fumar con resultados, en algunos casos, más eficaces, incluso, que ciertos fármacos actualmente disponibles”. “Otra de las ventajas de las terapias digitales es poder lograr con ellas romper la barrera física existente en el ámbito clínico”, expone, por su parte, el Dr. Juan Mora, miembro del Grupo de Trabajo de Medicina Digital de la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), y del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Jerez de la Frontera
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