IM MEDICO #72 ANUARIO 2024

59 Innovación en el diagnóstico médico, personalización de tratamientos, desarrollo de nuevos medicamentos, mejora en la formación médica y optimización de procesos clínicos. La inteligencia artificial (IA) generativa está revolucionando el campo de la medicina. No sólo tiene el potencial de transformarla en términos de eficacia y accesibilidad, sino que también redefine cómo los profesionales y pacientes interactúan con los sistemas de salud. Sin duda, su desarrollo y adopción seguirán marcando tendencias en el futuro cercano. Repasamos con diferentes expertos lo que aporta y cuál es su potencial. En este sentido, Ignacio H. Medrano, neurólogo, fundador y director médico de Savana, considera que el impacto más fuerte se verá en la generación de historias clínicas de manera autónoma, como un copiloto, “que capturan la conversación entre paciente y profesional con un alto nivel de precisión”. En todo lo que tenga que ver con resumir, traducir, consentimientos informados, protocolos o guías clínicas. En general, lo relacionado con lo documental. Señala que es relativamente sencillo de implementar, de desplegar tecnológicamente, por lo que este tipo de herramientas se adoptarán muy rápidamente. Así, a diferencia de lo que ocurre con otros tipos de IA no generativa, no requieren un alto nivel de validación. Deja claro que “la IA generativa va a mejorar mucho la vida del médico, mientras que la IA discriminativa, la de los algoritmos de predicción, va a mejorar mucho la vida del paciente”. Razona que la IA generativa es una herramienta que va a dar agilidad al sistema y que favorecerá el acceso. “Va a ir en la línea de poder mantener durante más tiempo un sistema sanitario universal”, considera. Pero, “per se, es una herramienta que no va al ‘core’ clínico”. En el core clínico, se tiene la IA discriminativa y, por tanto, “se necesita la coexistencia de ambas”. Por su parte, Julio Mayol, catedrático de Cirugía de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), delegado del Decano para Nuevas Tecnologías y director científico de la Fundación para la Investigación Biomédica del Hospital Clínico San Carlos (IdISSC), destaca que “no busca reemplazar al médico, sino potenciar sus capacidades y liberar tiempo para que los profesionales se concentren en lo verdaderamente esencial: el cuidado directo de los pacientes”. Para él, la IA generativa no es una herramienta tecnológica más, “es una oportunidad para devolver el tiempo y la atención al cuidado humano”. Subraya que es la única tecnología que “‘crea’ tiempo para las personas”. Puntualiza que su implementación ética y transparente será clave para garantizar que siga siendo una aliada en la transformación de la mejora de la salud y no una barrera en la relación médico-paciente. Positivismo, pero con cautela Asimismo, Carlos Mateos, coordinador del Instituto #SaludsinBulos y vicepresidente de la Asociación de Innovadores en eSalud, valora que “la IA generativa está transformando la asistencia sanitaria y la investigación como ninguna otra tecnología en el pasado, con un impacto en nuestra vida mucho mayor al que supuso la llegada de internet y el teléfono móvil, y de una manera más rápida”. Asegura que “no hay un ámbito de la asistencia sanitaria que esté quedando al margen”. Determina que está ayudando en la toma de decisiones diagnósticas y de tratamiento en una mayor precisión e individualización, en todos los campos, aunque hay especialidades en las que se ha adoptado más que en otras. “También en la investigación clínica, en la gestión, en el automanejo de la enfermedad y en la comunicación con el paciente”, matiza. Advierte de que la IA generativa igualmente representa amenazas; como la desinformación originada por los deep fakes, vídeos que parecen reales pero están generados por IA, la confidencialidad de los datos de los pacientes, y los sesgos, derivados de los intereses de los creadores de estos sistemas que se reflejan en la orientación que dan a sus respuestas, así como en los datos con los que son entrenados, que muchas veces no son inclusivos. En el ámbito de la desinformación pueden representar una oportunidad, “ya que, bien entrenados, los chatbots ayudan a combatir la desinformación, puesto que no sólo informan sino que educan y motivan en hábitos saludables”. Así, “cuánto más formados estén los profesionales sanitarios en su uso, más fácil será que se conviertan en oportunidades en lugar de en riesgos”. Diana de la Iglesia, ingeniera informática y doctora en IA, directora de Desarrollo de

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