91 “Envejecer es normal, no una enfermedad”, comenta Pepe Viñas, catedrático de fisiología de la Universidad de Valencia y portavoz de la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG). Así de claro se muestra este experto, quien va un paso más allá y asegura que “tenemos una suerte muy grande porque vivimos más”. Aunque este hecho haya generado una obligación moral de cuidarnos: “Uno se tiene que cuidar en general: no fumar, mantener una buena alimentación y hacer ejercicio físico, entre otros. Es algo que hay que hacer, y hay que hacerlo bien”. Así, ejemplifica, “el 40 % de las personas mayores de 65 años de la comunidad europea tiene déficit de proteínas”. Una cifra que, según Viñas, demuetra el gran déficit de cuidado existente en la actualidad. “Y cuidarse tiene que ser una responsabilidad individual”, recuerda el portavoz de la SEGG. Envejecer mejor gracias a la tecnología La tecnología ha impregnado gran parte de las esferas de nuestra vida cotidiana. Y la del envejecimiento saludable no iba a ser la excepción. Tecnologías que permiten una monitorización constante de enfermedades y de parámetros básicos de salud que avisan en caso de un problema o un imprevisto; monitores de actividad física que cuentan los pasos, las calorías quemadas o la calidad del sueño o aplicaciones que permiten llevar un mejor seguimiento de la toma de la medicación, son solo algunos de los ejemplos en los que la tecnología está ayudando. “En definitiva, hay mucha innovación no medicamentosa”, señala Viñas, quien, además, recuerda que también hay más marcadores de salud, tanto de enfermedad como genéticos, además de fármacos muy potentes para mejorar la calidad de vida de la población. En definitiva, “la geriatría está creciendo”. En este contexto, otro punto a destacar es la personalización, “que está en auge”, según este experto. Eso sí, matiza que hay muchas innovaciones serias, pero también “mucho riesgo de charlatanería diciendo que se puede vivir eternamente”. Hay que ir a fuentes oficiales. Y es que “la ciencia no se puede predecir. Las grandes predicciones no se pueden hacer”. Pero lo que sí se debe “prevenir es la fragilidad”, recuerda Viñas, que, además, señala la importancia de la medicina preventiva: “Como medicina preventiva entendemos realizar revisiones de salud; la puesta de las vacunas necesarias; y las buenas prácticas de salud, como el control del estrés o la suplementación en caso de ser necsario”. Entre los retos a los que nos enfrentamos, el portavoz de la SEGG considera que todavía no hay suficiente investigación en envejecimiento celular. “Es verdad que existe una nueva ciencia para prevenir las enfermedades y en eso se tiene que orientar. Hay que hacer hincapié en eso. Sabemos cómo envejecemos. Los adelantos últimamente han sido brutales, pero hay que seguir”, comenta, a la par que recuerda que, en España, todavía “hay zonas que no disponen de servicios potentes de geriatría. Hay que potenciarlos en muchas áreas en las que no hay o son escasos. Y es que tiene que haber estos profesionales especializados, igual que hay pediatras para niños”. No sirve cualquier médico. Viñas también recuerda la necesidad de apoyar a los cuidadores, “personas heroicas no remuneradas que ayudan muchísimo en el cuidado”, y de luchar contra el edadismo: “Hay una discriminación por la edad ante la cual cualquier persona culta debería luchar”. La hidratación y la protección frente a la exposición solar, dos pilares a tener en cuenta Desde el punto de vista del envejecimiento de la piel, el Dr. Ahmad Saad, fundador del IMAGN Institute en Barcelona, opina que “el envejecimiento no ha cambiado, pero nosotros sí. Hoy en día, hay un mayor enfoque en la apariencia física por muchas razones, incluido el aumento del uso de las redes sociales, especialmente las que se basan en imágenes”. En este sentido, el experto describe que, la mayoría de las personas piden lucir una mejor versión de sí mismas, más frescas, más jóvenes, más sanas. “La decisión sobre qué intervención realizar debe tomarla tanto el paciente como el cirujano plástico después de que se hayan discutido claramente todos los riesgos, beneficios y alternativas. Al menos en nuestra clínica, los pacientes piden resultados naturales”, explica Saad, quien recuerda que, “con el tiempo, la piel pierde elasticidad, contenido de colágeno, la capa
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