95 La resistencia antimicrobiana (RAM) representa una de las principales amenazas para la salud global, con implicaciones profundas en la práctica clínica. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha identificado la RAM como una de las 10 principales amenazas para la salud pública. Se estima que, si no se toman medidas urgentes, podría causar 39 millones de muertes entre 2025 y 2050. Así lo revela un estudio publicado en The Lancet, elaborado por el Proyecto Global de Investigación sobre la Resistencia a los Antimicrobianos (GRAM), una colaboración entre el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME) y la Universidad de Oxford. El informe Carga global de la resistencia bacteriana a los antimicrobianos 1990–2021: un análisis sistemático con proyecciones a 2050 es el primero en analizar exhaustivamente las tendencias históricas de la RAM y sus previsiones futuras. Desde 1990, esta resistencia ha provocado más de 36 millones de muertes y, según las proyecciones, las cifras anuales pasarán de 1,14 millones en 2021 a 1,91 millones en 2050, lo que supone un aumento del 70 %. En regiones de ingresos bajos y medios, como el sur de Asia, África subsahariana y partes de América Latina, se anticipa la mayor carga de muertes atribuibles a la RAM. Por ejemplo, se prevé que en el sur de Asia se registren 11,8 millones de fallecimientos por RAM entre 2025 y 2050. El envejecimiento poblacional también juega un papel significativo, con un aumento del 80 % en las muertes por RAM en personas mayores de 70 años desde 1990, mientras que las muertes en menores de cinco años han disminuido gracias a los avances en vacunación y acceso a agua potable y saneamiento. En la actualidad, los microorganismos más preocupantes incluyen bacterias como Escherichia coli, Klebsiella pneumoniae, Staphylococcus aureus resistente a meticilina (MRSA) y las enterobacterias productoras de carbapenemasas (EPC). Diversas enfermedades infecciosas prevalentes En nuestro país, la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC), fundada en agosto de 1981, “desempeña un papel crucial en la defensa de la especialidad de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica dentro del sistema sanitario español”, tal y como señala su presidente, el doctor Federico García. Las enfermedades infecciosas más prevalentes varían según la región y el contexto, pero a nivel global destacan las infecciones respiratorias (como la gripe y la COVID-19), la tuberculosis, las enfermedades de transmisión sexual, el VIH y las hepatitis, y las infecciones gastrointestinales. Asimismo, actualmentel son de especial importancia también las enfermedades transmitidas por vectores, como Dengue y Chikungunya. En España, además de estas, “son muy comunes las infecciones relacionadas con la atención sanitaria, como las neumonías asociadas a ventilación mecánica y las infecciones por bacterias multirresistentes, especialmente en hospitales y residencias”. El doctor Federico García nombra que también están aumentando las ETS, como la gonorrea y la clamidia. Además, infecciones gastrointestinales como la producida por Campylobacter son frecuentes, y “las enfermedades transmitidas por vectores, como el virus del Nilo Occidental, han surgido como un desafío debido al cambio climático”. En este momento, la Covid-19 ha pasado a una fase de control más estable gracias a las altas tasas de inmunización, ya sea por vacunación o por exposición al virus. “Sin embargo, el SARS-CoV-2 sigue circulando, y continúa afectando de forma significativa a personas vulnerables, como mayores y pacientes inmunodeprimidos”, puntualiza el experto, quien, además, pone especial énfasis en el síndrome de la Covid persistente, “que afecta a un porcentaje considerable de personas que han superado la infección aguda. Este síndrome puede provocar síntomas debilitantes a largo plazo, como fatiga extrema, problemas respiratorios, dificultades cognitivas y alteraciones neurológicas. Es fundamental continuar investigando el long Covid para comprender sus causas, establecer tratamientos efectivos y mitigar su impacto en la calidad de vida de los pacientes”. Pese a que la situación general ha mejorado, el presidente de la SEIMC considera crucial mantener la vigilancia epidemiológica, actualizar periódicamente las vacunas y desarrollar estrategias específicas para abordar las secuelas a largo plazo de la enfermedad.
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